Retos del emprendimiento en Latinoamérica

Valorar el mundo digital a través de una estrategia integral es esencial para respaldar un negocio.

La incorporación del “nuevo emprendedor” se ha visto favorecida gracias al boom de la digitalización, pues elimina barreras de carácter monetario y/o de infraestructura. Sin embargo, este nuevo comerciante deberá mantenerse en constante innovación, con el objetivo de adaptarse a las tendencias del mercado, junto con todo lo que implican. Además, es de suma importancia valorar el mundo digital que busca respaldar negocios, emergentes y/o desarrollados, a través de una óptima estrategia de integración, apalancada de un esquema ágil de colaboración.

En ese sentido, es muy común encontrar proyectos de emprendimiento que operan con soportes meramente digitales, poniendo a disposición de las organizaciones un sistema que reconoce las necesidades del negocio, y además proporciona las herramientas para ejecutar los procesos de forma eficaz, como en el caso de apps o plataformas de soporte digital.

Con esta tendencia, nos hemos percatado que el emprendimiento reacciona a las necesidades del mercado a partir de una idea, la cual debe estar sustentada en la viabilidad de la misma. Sin embargo, es importante resaltar que emprender va más allá de una buena idea, el desarrollo de una iniciativa recae en la proactividad y capacidad de respuesta del líder.

Con base a lo anterior, sería importante no olvidar el resto de estos diferenciadores:

•Liderazgo con pasión.
Un emprendedor sabe dirigir a las personas para cumplir con los objetivos de un negocio, sin olvidar que lo que hace es algo que le apasiona y motiva para lograr materializar la iniciativa en cuestión. Asimismo, debe escuchar detenidamente las propuestas de su equipo y otras personas, dado que una idea se enriquece de otras, por lo tanto, es imperativo para el emprendedor permitir el protagonismo creativo a otros individuos que, desde una perspectiva completamente diferente, pueden complementar la noción inicial, dando como resultado un concepto más aterrizado.

•Visión
El emprendedor debe encaminar las propuestas de los demás hacia un objetivo claro. Además de que debe demostrar pasión por su idea, sin la necesidad de “casarse” con ella, ya que, así como existe la posibilidad de triunfar con un proyecto emprendedor, también es probable que no se encuentre lo suficientemente desarrollado, y por lo mismo, falle en su intento por alcanzar el éxito empresarial.

•Vanguardista
Actualmente, las tendencias del mercado exigen proyectos emprendedores elaborados desde la perspectiva de la transformación digital, es decir, soluciones tecnológicas que permitan tener un mayor control y conocimiento de los objetivos de los clientes, automatizando procesos internos, fomentando la agilidad de la empresa y por supuesto, la eficiencia y eficacia con la que operarán frente a la competencia.

El éxito o fracaso de un emprendedor depende de múltiples factores, ya sea porque no logró conseguir los recursos financieros suficientes, es decir que no obtuvo el respaldo requerido de los inversionistas, o bien, no presenta un esquema de negocio lo suficientemente sólido y viable para ser aplicado en el mercado. De tal modo, el éxito siempre está en una idea diferencial e innovadora, que logre sumar valor a las herramientas actuales de la industria, o incluso las reemplace con otras mejores.

¿Oportunidades para los latinos?

En México, como en el resto de América Latina, se ha logrado un avance muy apremiante en torno al emprendimiento con respecto a años anteriores, no obstante, aún existe una gran brecha en comparación con otras economías más desarrolladas. No existe un entorno económico favorable para los emprendedores; ni las políticas públicas ni el sistema financiero mexicano contemplan dentro de sus cláusulas el apoyo a emprendedores como sucede con Japón o Estados Unidos, donde el gobierno y la iniciativa privada buscan las mejores alternativas para proporcionar el apoyo económico y profesional a los proyectos que desean vislumbrar el éxito empresarial.

México debe impulsar el apoyo mediante políticas que integren a la academia, el sector privado y al gobierno, en su búsqueda por edificar las condiciones idóneas para la incubación de iniciativas. Todo se trata de redireccionar los recursos hacia donde se percibe el mayor crecimiento económico, es decir, hacia los proyectos de emprendedores comprometidos con sus objetivos.

Asimismo, el ecosistema actual debe de adoptar un compromiso con quienes se encuentran adentrándose en la disciplina, una comunidad que se encuentra hambrienta de saber de técnicas probadas y de poder desarrollar sus habilidades gerenciales, aquellas que han llevado a los más experimentados de esta esfera por el camino del éxito.

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