Del daguerrotipo a la selfie: ¿dónde quedó el negocio fotográfico?

La fotografía ha sufrido múltiples transformaciones a lo largo de su historia, desde la incorporación de color a la captura digital, pero la transición actual se posiciona como un momento crucial: ¿estamos ante la muerte de la fotografía impresa?

Cuando Niépce dedicó 8 horas de su vida en capturar la imagen de su ventana, no pensaba que su innovadora técnica derivaría (muchos años después) en fotos de comida y retratos de gatos. Pero así es el desarrollo de las cosas, y aunque probablemente tu mamá guardará por siempre esa foto en que estás bailando “Santa Rita” en el kínder, tú nunca vuelvas a ver las 68 fotos borrosas que subiste a Facebook del concierto de Juan Gabriel.

Sin embargo, en la era de lo digital, hay aún muchos nostálgicos que se aferran a los soportes tangibles, y aunque es poco probable que guardemos para la posteridad la foto del café de Starbucks que desayunaste en la mañana, continúa siendo imprescindible imprimir una foto para demostrar que tienes edad suficiente para conducir.

Es así que, por más que (al más puro estilo de Nietzche) se declare con infinita seguridad que “el papel ha muerto”, la fotografía voltea y refuta “que viva el papel”. Y si bien es innegable que las imágenes virtuales han ganado terreno sobre las impresas, aún existen muchas alternativas que permiten generar fotografías de calidad, con colores vívidos y que prometen “durar para siempre”, sumando además características que se adaptan a la sociedad actual, como impresión móvil o acceso remoto.

Más pixeles, menos álbumes

Atrás quedaron los años en que llenabas hojas y hojas con fotos del bautizo de tu sobrino. Hoy llenamos carpetas y carpetas que, conforme pasa el tiempo, no hacen más bulto que unos pequeños iconitos al interior de un disco duro. Los rollos de 36 exposiciones se acababan, los megabytes no. Pero si todavía quieres tener entre tus manos el recuerdo de la cena de navidad de 2012, puedes hacerlo, tal vez no sea la emulsión clásica de haluros de plata sobre gelatina, ¿pero qué se compara entonces?

– Polaroid Socialmatic: Combina el diseño y sensación vintage de las fotografías instantáneas originales, junto con la capacidad de compartir archivos mediante Wi-Fi e interacción con dispositivos y aplicaciones Android. Esto permite imprimir las fotografías capturadas directamente con la cámara, o referir imágenes enviadas desde el Smartphone o Tablet. Este equipo cuenta con tecnología de cámara dual (14 MP en trasera y 2 MP en frontal), 4 GB de almacenamiento interno, ranura micro-SD, pantalla táctil de 4.5”, Android 4.4, GPS, WiFi, Bluetooth y tecnología de impresión sin tinta en papel Zink (fabricado con cristales de colores CMYK que se activan con impulsos térmicos).

– Canon PIXMA: Es una línea de impresoras inalámbricas, compatibles con dispositivos móviles que facilitan la portabilidad y administración remota. Se gestiona desde la app gratuita PIXMA Printing Solutions y es compatible con Apple Air Print y Android. Soporta tanto fotos como documentos, archivos web o cloud y escaneos. Incorpora tecnología WiFi, Bluetooth y NFC, haciendo el manejo más amigable e intuitivo.

– Wundershine: Un  sistema de marcos digitales, que conserva la idea orgánica de las fotos familiares en la chimenea, pero la lleva al entorno electrónico. Sin embargo no se detiene ahí, sino que permite la inclusión de fotografías impresas con su textura, color y definición naturales, montadas en un marco de madera que genera las transiciones automáticas al incluir una impresora térmica en su interior que facilita la alternancia de imágenes, característica exclusiva del modelo Markerframe. Incluye conectividad Bluetooth y WiFi, habilitando así el intercambio con dispositivos móviles mediante una aplicación.

– Fujifilm Instax Share: Se alinea a la tendencia melancólica de las fotografías instantáneas, permitiendo imprimir fotografías de Facebook, Instagram, Pixect, o cualquier sitio o aplicación desde la Tablet o Smartphone. Con una velocidad de impresión aproximada de 16 segundos, permite además la edición y el retoque mediante su app nativa, con funciones de corte, ajuste de tamaño, rotación, control de iluminación, brillo/contraste, texto, filtros e incluso plantillas. De dimensiones sumamente portátiles, es compatible con dispositivos Android 2.3.3 en adelante, e iOS 5.1.

– Lomo’Instant: Una cámara instantánea nacida directamente de Instagram, con una interfaz similar pero funciones adicionales, permitiendo la captura, edición e impresión de las imágenes. Esto con características ancladas en el análogo, como la realización de exposiciones múltiples, control de flash, compensación de exposición y obturación en modo bulbo, además de contar con ópticas intercambiables y filtros de gelatina, acercándose de forma más detallada a la fotografía tradicional.

– Polaroid Zip: Es una impresora móvil con tecnología Zero Ink o Zink en el papel, capaz de imprimir imágenes de 5 x 8 centímetros, pequeña y ligera, es ideal para lleva a todas partes gracias a su batería recargable. Permite la impresión de hasta 25 fotos por cartucho, y su manejo es con una app desde el dispositivo móvil a través de un enlace Bluetooth o NFC. La app permite al usuario seleccionar y editar imágenes para impresión. Los usuarios pueden ajustar el brillo y el contraste, entre otros parámetros. Puede además elegir entre 12 filtros diferentes, crear “collages” y añadir stickers y emojis a las imágenes.

Saliendo del cuarto obscuro

Donde antes se comparaban lentes Canon o Nikon, hoy se debaten Megapixeles; cuando antes hablábamos de rollos Kodak o Fujifilm, hoy recomendamos apps como PicsArt o Snapseed. Es innegable que la fotografía ha cambiado, siendo imposible determinar si para bien o para mal, pero lo que queda es adaptarse y evolucionar a la par de la misma. Mucho podemos hablar de los soportes de impresión, que van desde equipos hasta aplicaciones de gestión, y aunque tardaríamos horas en citar sólo un mínimo porcentaje, no estaríamos llegando al fondo del asunto: ¿Cuál es el futuro de la fotografía?

No existe manera precisa de determinar hacia dónde va la fotografía ahora sino en el terreno de la especulación; pero así como hemos ido observando un decrecimiento de la industria del papel, también podemos decir con certeza que es muy pronto para dictaminar la muerte de la impresión.

Podemos mirar hacia adelante y apostar por la fotografía en gran formato, el ecosistema digital e incluso por la aun en ciernes plataforma holográfica. Si hay una alternativa que lleva de la mano impresión y fotografía, y las transpola hacia su propósito inicial de recrear la realidad es el 3D.

La elaboración de modelos con volumen se propone como un eje rector para la tecnología de ahora en adelante, y la fotografía es un área que puede sacarle un provecho exponencial a este segmento, al generar representaciones verosímiles de individuos, dando un empuje sensorial al habilitar el uso multisensorial.

Obviamente este segmento está aún en pañales, y su acceso está sumamente restringido debido a la cantidad y calibre de requisitos para la elaboración de los modelos, que van desde el escaneo 3D hasta el modelado con Kinect. Mientras tanto, podemos tener por seguro que veremos varios intentos de esta implementación a lo largo de los años. Quien sabe, tal vez dentro de diez años tendremos una estatuilla en miniatura de Grumpy Cat, sentado en la mesilla de noche. Uno nunca sabe con el mundo del internet.

 

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