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Modding: La Fórmula 1 del gaming

En el segmento de alto desempeño lo que importa es lo de adentro… ¿o no?

¿Alguna vez ha escuchado que de la vista nace el amor? La premisa sonará superficial, pero en muchos sentidos es un claro indicativo de la conducta humana, el ejemplo más claro está en nuestros hábitos de compra, ¿o es casual esa irrefutable decepción que sentimos cuando la hamburguesa en nuestras manos no es como la del anuncio?
Como consumidores, como usuarios, como personas, creamos expectativas, porque consideramos al exterior de “algo” como un referente de sus características esenciales; inferencia que, aunque parcial, no deja de ser verdad en algunos casos.
 
Piense, por ejemplo, en un auto de carreras. El Ferrari SF16-H cuenta con un motor híbrido V6 Turbo, transmisión secuencial de hasta 8 cambios más reversa, suspensión pull-rod y sistema de amortiguación con tensión, lo que se traduce en velocidades superiores a los 300 km/h. Para los mortales, esta bestia de la mecánica automotriz es un vehículo llamativo de un brillante color rojo con vivos blancos; sin embargo la cuestión es que, incluso esa estructura de fibra de carbono favorece al desempeño del automóvil, para muestra un botón: más delgado y estilizado que sus predecesores, el SF16-H modificó principalmente las estructuras del capo, la nariz y el alerón delantero para permitir un mayor flujo y disminuir la resistencia aerodinámica.
 
En nuestra vida diaria, probablemente esta información pueda resultarnos irrelevante, pero puede marcar la diferencia entre un aparatoso accidente o ser el primero en rebasar la bandera a cuadros. Y esto, en su debida proporción, abarca muchos campos más que el de la pista de asfalto.
 
Del circuito de Daytona al circuito en paralelo
 Sin ser Ayrton Senna, Michael Schumacher, Sebastián Vettel o “Checo” Pérez, el gamer se asemeja en distintos aspectos al piloto de carreras. Especializados en su respectivo ramo, los jugadores de eSports también compiten en equipo, reciben patrocinio y ponen especial cuidado en la relación entre mecánica y alto desempeño; incluso empiezan a destacarse figuras en la disciplina, como Jaedong en Starcraft II o Sanghyuk Lee en League of Legends.
 
Aunque las habilidades del usuario y las especificaciones técnicas del ordenador pueden ser la clave del éxito, la estética no se queda atrás, ya sea para intimidar al enemigo como un clamidosaurio de King desplegando la capa superior de su cuello, o en un certamen independiente como el modding.
 
El modding, como su fonética refiere, es la técnica de modificar estética o funcionalmente partes de las computadoras, ya sea el gabinete, mouse, teclado o monitor. Este término generalmente indica arreglos en la parte de hardware, mientras que las modificaciones al software es denominado chipping. Uno de los focos principales de este ramo consiste en personalizar los dispositivos y componentes añadiéndoles o modificando las partes, los componentes o la estructura de la caja para obtener mayor espectacularidad y diseño.
 
Si bien el modding apela en gran medida al segmento de ensamble, el elemento protagónico de estas transformaciones es el chasis del equipo, el cuál forzosamente tiene que modificarse para hacer visibles las modificaciones internas, como en el caso del overclocking. A diferencia del sector automotriz, el modding se ancla de estructuras más variadas que los alerones, aunque tampoco los excluye.
 
Ferias internacionales como están dado cada vez más peso al modding como exhibición, debido a lo vistoso de sus diseños, lo que ha llamado la atención de distintos fabricantes y marcas que han establecido patrocinios importantes y llevado la disciplina a un nivel más competitivo. Durante Computex 2016, tanto Thermaltake como Gigabyte expusieron en sus stands los dispositivos ganadores en sus concursos de modding, presentando estructuras tan sorprendentes como cofres piratas, grúas con movimiento real o la estación de bomberos de la película Cazafantasmas.
 
Mecánica universal
Así como los pilotos se detienen en los pits para ajustes y reparaciones, los modders requieren configurar cuidadosamente sus equipos para generar el balance perfecto entre atractivo y funcionalidad. Irónicamente, el gabinete es el comodín perfecto para lograr esta combinación.
 
Sirviendo como la base de una PC personalizada, el chasis será el armazón en el que se montarán los demás elementos de la computadora, por lo que es necesario verificar que cumpla con las características necesarias para integrar los componentes deseados: número de bahías, estructura removible, entradas para conexión, etcétera.
 
Las modificaciones más comunes se incluyen el efecto ventana, donde se sustituyen los paneles opacos del case por placas transparentes que permitan observar el interior del equipo; la iluminación configurable, esta puede realizarse al interior del gabinete o con cableado electroluminiscente; enfriamiento especializado, donde se integran sistemas de ventilación, enfriamiento líquido e incluso nitrógeno; y construcción variable, donde pueden incluirse piezas de fabricación particular como estructuras de madera o montajes en materiales poco comunes.
 
Escuderías y fabricantes
A pesar de que esta disciplina requiere ciertos skills en sus niveles más especializados, puede iniciarse en la práctica del modding con productos fabricados para este propósito. Contemplando principalmente el proporcionar libertad en el diseño, implementación, montaje y configuración del equipo, las marcas enfocadas a este nicho también toman en cuenta la necesidad de gestionar adecuadamente la temperatura de los componentes para evitar fallos técnicos.
 
Entre las propuestas para introducirse a esta técnica está el Versa C22 de Thermaltake, un gabinete mid-tower con iluminación RGB de 7 colores, ventana lateral transparente, y sistema de ventilación incorporado. Soporta motherboards ATX y su estructura interna es completamente modular, lo que permite mover a placer sus cuatro bahías (dos de 3.5” y dos de 2.5”)  ya sea para incorporar más elementos o para permitir un mejor flujo de aire.
 
Otro ejemplo es el de NZXT con su modelo Manta, un chasis mini-ITX con paneles curvos. Con una construcción de acero, excepto por el lateral transparente, ofrece un diseño minimalista que se ve reflejado en la simplicidad de su panel frontal, el cual sólo revela un botón de encendido, puertos USB 3.0 y conector de 3.5 mm para audio. Por dentro, el producto plantea tres slots para unidades de almacenamiento de 2.5″ y dos de 3.5″ e incluye tres ventiladores de 120mm, dos al frente y uno en la parte trasera.
 
En cambio, el Spec-Alpha de Corsair presenta desde su fabricación un diseño poco convencional, en el cual se incluyen características como soporte nativo USB 3.0, aperturas y sujeciones para el cableado, espacio para cuatro SSD y placa ATX, MicroATX o Mini ITX, así como un controlador de tres velocidades para los tres ventiladores de 120 mm incluidos en el equipo. Su estructura cuenta con una ventana lateral que muestra los componentes internos y una construcción Direct Airflow Path para mejorar la ventilación natural.
 
Phanteks, por otro lado, se inclina por un exterior ligeramente más sobrio y tradicional en su modelo Eclipse P400S. Este equipo tiene un marco de acero con panel lateral transparente, cuenta con ambientación RGB e incluye paneles que reducen el ruido y un control para tres ventiladores. Es compatible con motherboards de distintos formatos de forma, inclusive E-ATX; tiene espacio para montar dos discos duros de 3.5″ en la parte inferior, dos bahías SSDs de 2.5″ en la parte trasera, y cuatro slots adicionales al centro de la estructura.
 
El mercado cuenta con una amplia variedad de alternativas, tanto para los principiantes como para los modders más hardcore de la industria; la gran ventaja que tiene este segmento es que la creatividad la verdadera bandera a cuadros.
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